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Lo peor del PRI y PAN: Meade: Por Cruz Pérez Cuéllar

Fecha/hora de publicación: 03 de diciembre de 2017 12:02:30

Previo al cambio de gobierno, justo en el momento de la presentación de candidatos a ocupar los distintos cargos de elección que estarán en disputa en las siguientes elecciones, cada partido, cada adversario político usa tradicionalmente en México, como estrategia política, la desacreditación de su oponente, la de sacar sus trapitos al sol para que la gente conozca sus deficiencias; los propios candidatos y sus equipos no darán muestras de honestidad para mostrar los errores que cometió su gallo a lo largo de su carrera política, nadie lo hace por más honrado y bueno que éste sea, no es estratégico ni sensato si se trata de política partidista en nuestro país.

Esa es la naturaleza de las campañas políticas, que desde el comienzo de estas los aspirantes deben mostrarse con un buen impermeable y piel dura para aguantar una sarta de mentiras y calumnias directas, las crudas verdades (aunque por lo regular verdades a medias o tergiversadas); la que se conoce como una campaña de desprestigio a la que tienen que enfrentarse quienes buscan un cargo público, lo sé por experiencia y puedo decir sin equivocación que entrar en el contexto de una campaña política en México es un riesgo inminente, no para los políticos decentes y buenos, que no están excentos en ningún momento de señalamientos falsos, al contrario, en ocasiones son más susceptibles debido a su condición, que en términos llanos podemos decir: sin cola que les pisen.

Hay una pelea a muerte para defender la dignidad, para mantener en pie la poca o mucha credibilidad que se haya logrado a los largo de su carrera política, en los años de servidor público, pero con un poco de confianza y una estrategia bien definida se puede ignorar la mayoría de esos petardos cargados de veneno, que sólo han sido diseñados y lanzados para restarle puntos en la contienda que se compite. Tomárselo todo a pecho sería como desear cargar con el peso de todos los infundios y tomarlos como verdaderos, sería como cargar una losa en la espalda que antes de la meta terminará aplastando al candidato. Nadie dijo que la política es apropiada para los sensibles.

Posteriormente, después de haber promocionado por todos los medios posibles al candidato, luego de haber sobrellevado la primera parte de la contienda, que en buena medida fue guerra sucia, campaña de desprestigio. Si el barco sigue a flote y se mantienen las posibilidades de ganar la elección, o por lo menos de darle batalla al adversario, o a quien se encuentra en posibilidades similares de ganar, sobreviene otra avalancha de calumnias, viene otra etapa de la campaña que está diseñada precisamente para debilitar al contrario y que los asesores dejan ir a mediados de la contienda o al final. En algunos cuartos de guerra electoral esta parte pasa inadvertida, no por ignorar los señalamientos que se hacen a los aspirantes contrarios sino porque desde el inicio del proceso electoral no han cesado los señalamientos en ningún momento, y estos otros se convierten en parte de una misma estrategia.

En fin. Se puede apreciar que una campaña política basa en buena medida su estrategia en señalar al oponente, pero me parece que en el momento político que vive nuestro país y la escena que está apunto de llevarse a cabo en el 2018, este fenómeno debe interpretarse en su justa dimensión y juzgarse fríamente para que antes de que los ciudadanos acudan a emitir su voto se analice el sufragio en razón de la trayectoria del candidato, se discrimine los señalamientos verdaderos de los que no lo son, las calumnias de las simples verdades y finalmente el ejercicio democrático sea de mayor beneficio para todos.

Creo que siempre se debe decir de los candidatos lo que se tiene que decir, sin ocultar datos buenos o malos pero sin falsear la información, porque el no hacerlo nos pondría en condición de omisos. Y ahora que ha sido descubierto el nombre de Antonio Meade Kuribreña, como el candidato oficial para representar al PRI en la próxima contienda por la Presidencia de la República (todavía falta que quieran jugarle al interesante y realicen una elección interna), este es el momento de señalar con responsabilidad los excesos cometidos por uno u otro aspirante. A un servidor, como un convencido del proyecto de Andrés Manuel López Obrador le corresponde hablar de sus oponentes, advirtiendo que no pretendo caer en el extremo de la calumnia, ni mucho menos infundir engaño alguno, sino remitirme estrictamente a los datos concretos sobre lo que se conoce, en este caso de Antonio Meade, más adelante nos encargaremos de los demás. Por supuesto, después de ello emitir mi opinión, este espacio está diseñado para ello, y el no hacerlo sería un desperdicio porque hay materia suficiente para hacerlo.

Frente a la situación de que López Obrador ha sido criticado por todos los medios y desde hace muchos años, creo que en esta elección a diferencia de las anteriores, los detractores no tendrán mas remedio que replicar los señalamientos, repetir las acusaciones de otros proceso electorales, pero nada que no se conozca, nada que pueda convencer a la gente que ya está cansada de eso, y como nunca han llegado a nada serio, no se ha procedido legalmente por ninguno de los señalamientos, se entiende que el dirigente nacional de Morena, no ha sido más que calumniado y por lo tanto la información vertida en las campañas negras es falsa.

Aquí quiero hacer un paréntesis para decir que estoy enormemente sorprendido por el tiempo en que Andrés Manuel ha sido objeto de ataques y siempre ha salido sin mancha de todos ellos, provenientes principalmente de lo que él llama la mafia del poder, de la propia partidocracia tradicional que se ha encargado de encumbrar a una caterva de malos políticos que desgraciadamente se ocupan de la delicada tarea de administrar los recursos públicos, pese a la inexperiencia de unos o a la incapacidad de otros. También han llevado a ocupar espacios de poder a buenos hombres y mujeres, debo admitirlo, pero también debo admitir que son los menos, porque el sistema esta diseñado para elevar a los perversos, a quienes se hacen del gobierno con malas mañas, con todos los recursos a su alcance, a final de cuentas lo que les importa es el fin y no los medios para lograrlo.

Meade ha sido parte de momentos y acciones clave que han perjudicado los intereses de los mexicanos, uno de ellos es su participación como director general de Planeación Financiera de la Comisión Nacional para el Sistema de Ahorro (Consar), creada en el sexenio de Carlos Salinas de Gortari y que ha servido para deslindar al gobierno mexicano de su responsabilidad para con los ciudadanos, en lo que respecta al fondo de ahorro de los trabajadores que dejó en manos de empresas privadas (afores), ahora cada uno podrá decir que tan efectivo es dicho sistema, en el que una buena parte de los trabajadores no sabe en manos de quien están sus ahorros, ni cuanto recursos con exactitud le corresponden. Ese cargo lo desempeñó Meade durante el gobierno de Ernesto Zedillo, entre 1997 a 1999. No podemos acusar al ahora precandidato del PRI a la presidencia como culpable de ello, pero debido a su cargo, sí copartícipe.

Ya encarrilado, en el `99 José Antonio Meade asume como responsable del Instituto de Protección al Ahorro Bancario, el cual fue creado en sustitución del mal afamado FOBAPROA, lo cual redundó en sumas multimillonarias para los banqueros y ricos del país. Este fenómeno será el denominador común en la “prolífica” carrera de es te personaje, quien curiosamente termina sus cargos públicos luego de engrosar aun mas los bolsillos de los señores del dinero, los señores del poder.

Su historia no termina o se trunca con la alternancia, como sucedió con cientos de priistas que tuvieron que guardar su turno en la banca. Ya con Vicente Fox la suerte de Meade parece marcada por fuerzas superiores que no distinguen de colores partidistas, mientras les sirva a sus intereses, ahí fue nombrado como director general de Banrural, y justamente en su periodo se liquida la institución que procuraba financiamiento para miles de trabajadores del campo, para dar lugar a Financiera Rural, también como en los casos anteriores, dejando un saldo negro. Mientras que en Estados Unidos crecían los subsidios para los trabajares y productores del campo, en México se debilitaba a los campesinos con políticas insuficientes y deficientes cómo está. Ahora los pudientes yanquis fueron los ganones, se vieron beneficiados con el cierre de Banrural y el cambio de políticas en este rubro.

Con Felipe Calderón sigue en ascenso la carrera de Meade Kuribreña, a quien convierten en secretario de Hacienda, luego de pasar por diversos cargos en la SHCP; también ocupó la Secretaría de Energía, que ocupara el propio Felipe Calderón en el sexenio anterior. Se cometieron excesos en contra de PEMEX, con datos sujetos a la valoración de los lectores. En el 2012, siendo titular de Hacienda, extrajo 902 mil millones de pesos (por pago de derechos), luego del auge logrado en ese periodo con motivo de los excedentes petroleros. La cantidad era suficiente para construir una decena de refinadoras de combustibles en el país y elevar la competitividad en el mundo, sin embargo el destino fue muy distinto.

El primero de diciembre de ese mismo año Meade trascendió a la siguiente administración priista con Enrique Peña Nieto, no dejó el poder ni un minuto, como no lo hizo cuando el PRI se vió rebasado por el PAN con Vicente Fox, sexenio tras sexenio fue escalando hasta llegar casi a la cima, nomás le faltó ocupar la silla del águila. En este sexenio ya repitió en la Secretaría de Hacienda, fue fogueado en la de Desarrollo Social y también en la de Relaciones Exteriores. Y ahora nos lo quieren vender como el idóneo para la Presidencia de la República.

La verdad es que sea PRI o PAN quien gobierne, Meade seguirá brincando, hay alguien que lo quiere ver en Los Pinos, y hace lo posible por mantenerlo ocupado en los cargos que le dejen mejores dividendos políticos, y por qué no, económicos también.

Una razón más para que en el 2018 los mexicanos no votemos por el bipartidismo, que ha demostrado de una y mil maneras que son la misma cosa, que comparten el poder, cohabitan y dan muestras claras de una degradación, que solamente es posible evitarla dejándolos fuera de la jugada, concediéndoles un silencio democrático, que en este momento es oportuno y necesario, y que los mexicanos agradecerían más que nunca. Por el bien de las instituciones, por el bien de México.

Sugerencias y comentarios favor de hacérmelos llegar a mi correo: cpc16169@gmail.com

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Columnas de El Chilero
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Para los externos al proyecto de nación promovido por Andrés Manuel, proclives al bipartidismo que siempre ha predominado en México, entiendo su crítica y modus operandi, es estratégica su forma de actuar y la desestabilización de Morena podría redundarles a ellos en cierto beneficio personal o grupal. Pero lo que sí de plano no concibo ni como estratégico ni conveniente para que el proyecto pueda rendir los frutos requeridos en Chihuahua es que propios hagan señalamientos sin sustento, sobretodo contraviniendo al líder nacional en cuanto a las candidaturas ciudadanas, en cuanto a la participación de liderazgos externos que si bien tomamos parte activamente unos, como colaboradores otros, no pretendemos generar nuestro capital político a costa dé sino al contrario sumar el poco o mucho arrastre que traigamos, porque estamos convencidos de la propuesta de López Obrador, y de la gran posibilidad que se presenta para los mexicanos en el 2018 si nos unimos en un propósito común.



Esa es la naturaleza de las campañas políticas, que desde el comienzo de estas los aspirantes deben mostrarse con un buen impermeable y piel dura para aguantar una sarta de mentiras y calumnias directas, las crudas verdades (aunque por lo regular verdades a medias o tergiversadas); la que se conoce como una campaña de desprestigio a la que tienen que enfrentarse quienes buscan un cargo público, lo sé por experiencia y puedo decir sin equivocación que entrar en el contexto de una campaña política en México es un riesgo inminente, no para los políticos decentes y buenos, que no están excentos en ningún momento de señalamientos falsos, al contrario, en ocasiones son más susceptibles debido a su condición, que en términos llanos podemos decir: sin cola que les pisen.



Estas acciones se presentaron dentro de las oficinas del Ministerio Público de ciudad Jiménez, sin que ninguna autoridad interviniera, dejando a la señora en manos de su hermano, quien además no dejaba de gritarle.



Lo menos que se pidió en redes para Willy, "El Furioso", es que lo quemen en leña verde; no me cabe la menor duda de que, si cometió un delito debe ser sancionado por ello. Definitivamente y sin excusas ni demoras; pero de ahí, a que una panda de subnormales, con argumentos que van del Código Penal a la Ley General de Acceso a las Mujeres a una Vida Libre de Violencia o la Convención Interamericana "Belém Do Pará", ya hayan juzgado y condenado a Willy es mucho decir. Willy —ni más ni menos, como cualquier otro ser humano— merece un juicio justo, donde se respeten las formalidades esenciales del procedimiento y se presuma su inocencia hasta que no se pruebe lo contrario. De proceder de otro modo, estamos incurriendo de manera flagrante en ese mal que pretendemos erradicar: el abuso, la intolerancia, la inequidad, la injusticia y la impunidad.


 
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