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Crónica del horror tras explosión en Bogotá

Fecha/hora de publicación: 18 de junio de 2017 08:12:01

Trabajadores y visitantes del centro comercial en Bogotá narran los momentos de angustia tras la explosión de este sábado. En la Clínica del Country, el panorama también era de dolor. Nathalie Nadine, antes de ingresar, se enteró por boca del alcalde Peñalosa que su hija Julie era la primera fallecida en el hecho.

Cuando ocurrió la explosión, no todos escucharon el estruendo. Juan Carlos Navarro, operario de la línea de Cine Colombia, se paró de su puesto al ver la evacuación de la sala 3. La gente, desconcertada, caminaba rápido, preguntándose qué había sucedido. Olía a quemado. Cuando Navarro salió hacia uno de los corredores del tercer piso del centro comercial Andino, se dio cuenta que del baño del segundo piso salía humo. Dos horas después supo que se trató de un artefacto explosivo que dejó al menos ocho personas heridas y tres muertas.

Gloria Garzón tampoco escuchó porque se encontraba en el último piso. Trabaja en un restaurante, en la plazoleta de comida. “Nosotros solo corríamos detrás de todo el mundo. En un momento las escaleras estaban llenas de personas. Todos estaban angustiados y buscaban la salida, pero no entendíamos qué pasaba. El centro comercial siempre está lleno, pero como era el día antes del Día del Padre, había más gente”.

Otros trabajadores se enteraron porque los celadores del centro comercial fueron local por local, pidiéndoles a los empleados cerrar los lugares y evacuar de inmediato. Y otros, más alejados del lugar donde ocurrió el hecho, se enteraron porque los clientes los llamaron porque no podían entrar a recoger productos que ya eran suyos.

Estas historias las narraron la noche de este sábado los testigos mientras esperaban a que se abriera de nuevo el centro comercial. Durante cuatro horas, al menos 100 personas, estuvieron en los alrededores de Andino. Algunos debían esperar porque tenían adentro sus pertenencias. Otros debían apagar los dispositivos de sus locales y saber si debían trabajar el domingo. Y un puñado no quería irse hasta no saber en detalle qué ocurrió a las 5:00 de la tarde, tal vez una de las hora pico Andino.

En la espera, los empleados del centro comercial manifestaba su repudio. “Es un canalla quien metió ese explosivo. Es un baño de mujeres. Usualmente, ellas entran con sus hijos. Pudieron matar un niño”, dijo Navarro. “Peor aún: el Día del Padre, cuando vienen más personas”, indicó Garzón.

Un testigo, en medio de la incertidumbre, expresó que vio salir a un hombre del baño de mujeres y que su actitud era sospechosa.

Poco a poco las autoridades fueron desenredando la pita de la confusión. El alcalde Enrique Peñalosa llegó a los 20 minutos. Lo acompañaron el general Jorge Nieto, director de la Policía; Daniel Mejía, secretario de Seguridad; y Miguel Uribe, secretario de Gobierno. Como en las calles sólo rondaban las especulaciones, las primeras declaraciones oficiales fueron a las 7:30 p.m.

Peñalosa, en ese primer reporte, aseguró que se trataba de “un ataque terrorista”. Alguien instaló un explosivo en uno de los inodoros del baño de mujeres en el segundo piso. Como consecuencia del hecho, murió una ciudadana francesa llamada Julie Huynh, de 23 años, quien prestaba labores sociales en un colegio de la capital del país, y 11 heridos, tres de ellos en situación crítica.

El alcalde, con voz opaca, sugirió ser prudentes con otorgar responsabilidades y descartó amenaza en otros centros comerciales. Recordó que se creó un grupo especialista en este caso y lamentó los hechos.

En medio de las declaraciones un periodista preguntó si era cierto que otras dos personas fallecieron. En ese momento Peñalosa dijo no tener otro reporte. La masa de periodistas se disolvió y el alcalde se dirigió hasta la Clínica del Country, donde llegaron la mayoría de los heridos (siete). Tan solo 15 minutos después, la Clínica reportó que Ana María Gutiérrez, de 27 años, y Lady Paola Jaimes, de 31 años, se sumaban a la lista de fallecidos en el atentado.

En la Clínica del Country

La última herida que llegó a la Clínica del Country fue la mamá de la ciudadana francesa. Nathalie Nadine Veronique Levrand, de 48 años, pelo rubio y ojos claros, tapaba su dolor mientras la bajaban de la ambulancia. Antes de ingresar por heridas leves, recibió la noticia de la muerte de su hija en el centro comercial. La Alcaldía buscaba un traductor porque la mujer no sabía español. El alcalde, quien habla su idioma (francés) y llegó al lugar a los 20 minutos, le explicó lo sucedido.

Los familiares llegaron rápidamente. Dos mujeres y un hombre corrían de una sede a otra en busca de Ana María Gutiérrez, una de las jóvenes fallecidas. Decían que eran los tíos, que necesitaban verla y confirmar las versiones de los medios de comunicación. Una mujer los atendió y los llevó hasta el tercer piso. A la clínica sólo podían ingresar los familiares de los pacientes. A medida que llegaban, la designada, con radio en mano, los llevaba a la sala de espera.

También arribaron los familiares de Lady Paola Jaimes, quienes aún no sabían de su muerte. Cuando le preguntaron al celador si sabía algo, el hombre miró el papel y, sin pensarlo, les dijo: “A ella ya la van a bajar”. La mujer que pedía ayuda le contra preguntó: “¿Bajar a dónde?”. El guarda de seguridad se puso nervioso y llamó rápido a otra compañera, quien, sin nombrar palabra, los llevó también al tercer piso. A Lady Paola la trasladarían pronto a Medicina Legal.

A parte de los familiares, también entraron policías y dos representantes de la Embajada de Francia. El alcalde Peñalosa volvió a dar declaraciones en este punto, confirmando el reporte del centro médico: “Tenemos tres mujeres muertas y una gravemente herida, Pilar Moreno, aunque no hay riesgo de muerte. Lamentamos profundamente lo sucedido. Llamamos a la Embajada de Francia para atender a las víctimas”.

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Columnas de El Chilero
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Las baterías de "ataque", políticamente hablando, de los dos principales partidos políticos de nuestro país, como lo son PRI y PAN. Habían estado dirigidas contra Andres Manuel López Obrador, por obvias razones. Pero al acercarse más el tiempo del proceso electoral 2018, donde entre tantas pociciones, se elegirá al nuevo o nueva presidente de la república. Ahora surgen ya en el interior de los principales partidos políticos, PAN y PRI, las luchas internas de los grupos por hacerse de la candidatura presidencial de sus respectivos logotipos.



El analista y estudioso de la inseguridad en España y América no suele andarse por las ramas en la manera de tratar este asunto, y aunque con ello se gane la enemistad de los políticos del viejo esquema que si no ven reverencia de por medio no hay un buen recibimiento a sus críticas por más objetivas que éstas sean, él ha abordado recientemente el caso de nuestra entidad y ha confirmado lo que aquí de manera oficial se niega, pero que está a la vista de todos.



Javier Corral, es un hombre bien intencionado, que constantemente habla de mejorar la realidad en que se vive en la entidad, de llevar a cabo todas las acciones para que Chihuahua pueda convertirse en ejemplo nacional en diversas áreas como la de la lucha anticorrupción; de llevar también al plano nacional el ejemplo de eficiencia y eficacia que se tiene en materia de combate a la delincuencia, de continuar aportando ideas para un cambio de régimen político, ante el agotamiento del sistema actual, escuchando a los actores nacionales en reuniones locales, que según transparencia, tienen un costo de 250 mil pesos cada una y llevan dos, de continuar organizando carreras pedestres para apoyar a los indígenas de la sierra tarahumara con el monto total de las inscripciones, que coincidentemente suman también 250 mil pesos.



Pues ayer tocaron a mi puerta y era el Adolfo; en una mano cargaba un recipiente y una bolsa de croquetas; y en la otra, ese estropajo diminuto al que decidió llamar: "Camila" y es la que engalana esta entrega.


 
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